Esta guía te ayudará a ver cómo todas las piezas del rompecabezas del crecimiento de tu hijo encajan: la atención médica, la genética, la alimentación, el juego, el descanso y el estrés. Comprender cada una de estas partes te permite ver el panorama completo.
Todos los niños crecen de formas diferentes, y es importante no compararlos. Desde el nacimiento, saben cuánta comida necesitan para crecer de forma adecuada en función de sus cuerpos. Tu rol como padre es confiar en la capacidad natural de tu hijo para regular la alimentación y la cantidad de actividad física ofreciéndole alimentos nutritivos y tiempo de juego a su ritmo.
La salud de tu hijo depende de muchos factores, no solo del peso y del tamaño corporal. Seguir su crecimiento es solo una parte de los controles de rutina. El médico también controlará los hitos de desarrollo, administrará vacunas, realizará exámenes físicos, evaluará posibles problemas de salud, brindará información y orientación, responderá tus inquietudes y fomentará hábitos que mejoren la calidad de vida de tu hijo. Comprender las tablas de crecimiento te permite dialogar de forma más eficaz con el médico sobre el desarrollo de tu hijo.
Las tablas de crecimiento son herramientas para registrar el peso y la altura de tu hijo en comparación con los datos de otros niños de la misma edad y el mismo sexo. Permiten controlar el crecimiento de tu hijo de forma estandarizada a lo largo del tiempo. Cada línea representa un percentil que muestra dónde se sitúa tu hijo en relación con las medidas de otros niños. Por ejemplo, si se ubica en el percentil 50 de peso, quiere decir que pesa más que el 50 % de los niños de su misma edad y de su mismo sexo, y menos que el 50 % restante.
Los percentiles no son calificaciones. Un niño que se encuentra en el percentil 5 o 95 puede estar perfectamente sano.
Desde el nacimiento, se registrará el peso según la longitud de tu hijo hasta que cumpla los 2 años. Esta tabla permite controlar la relación entre su peso y su longitud. Las líneas también representan percentiles que muestran dónde se encuentra tu hijo en comparación con el peso según la longitud de otros niños de la misma edad y del mismo sexo. Por ejemplo, si tu hijo se ubica en el percentil 25 de peso según longitud, significa que pesa más que el 25 % de los niños de la misma edad y del mismo sexo, y menos que el 75 % restante.
A partir de los 2 años, se registrarán el peso y la altura de tu hijo en una tabla de IMC. Esta herramienta permite controlar el peso del niño en relación con su altura. El IMC no mide solo la grasa corporal. También incluye la masa corporal magra, como los músculos y huesos. Por ejemplo, un niño muy musculoso puede tener un IMC alto sin tener exceso de grasa corporal. Existe un amplio rango de IMC saludables; lo importante es observar el patrón general de crecimiento a lo largo del tiempo.
En las citas de WIC, pide que se registren las medidas de tu hijo y analicen las tablas de crecimiento. Si necesitas ayuda para defender a tu hijo durante las visitas médicas y los encuentros con amigos o familiares, haz clic en el siguiente enlace para obtener recomendaciones de expertos.
El ADN, que transmite genes (unidades básicas de la herencia) de ambos padres al hijo, influye en el crecimiento y el tamaño del niño, pero no es el único responsable. Ciertos factores, como el entorno (a qué se expone) y el estilo de vida (qué hábitos tiene), también pueden influir en la forma en la que actúan los genes.
Estos son algunos aspectos de los rasgos heredados que pueden influir en el crecimiento de tu hijo:
Los genes sientan las bases del desarrollo corporal, pero no son el único factor. Algunos hábitos, como la buena alimentación, la actividad física y el descanso, también contribuyen al crecimiento de tu hijo.
Existe una forma de criar a tu hijo para que se sienta seguro y sea hábil a la hora de comer y desarrolle una actitud positiva hacia la comida que le dure toda la vida. Así, crecerá de la manera más adecuada para él.
La mejor forma de abordar la alimentación implica seguir la teoría de la división de responsabilidades de Satter (sDOR) para la alimentación, que establece diferentes roles para ti y para tu hijo.
La sDOR es simple, pero puede parecer difícil. Con estructura y constancia, cada vez será más fácil.
Tener horarios fijos para las comidas principales y los bocadillos de tu hijo favorece su crecimiento físico y mental. Conozcamos los motivos.
Motivos por los que es importante la rutina de sentarse a comer:
Cuando se sientan a comer todos juntos, tu hijo puede verte a ti y otros miembros de la familia disfrutando diferentes alimentos. Esto puede hacer que sienta más curiosidad y ganas de probar sabores nuevos.
Tener comidas y bocadillos regulares ayuda a que tu hijo se sienta mejor. Si pasa mucho tiempo sin comer, podría sentirse muy hambriento o de mal humor.
Energía para pensar:
El cerebro de tu hijo crece muy rápido en esta etapa. Comer bien le proporciona la energía y los nutrientes que necesita para aprender y concentrarse.
Las comidas y los bocadillos en familia también pueden representar un momento especial para vincularse. Apaga las pantallas y disfruta la compañía.
No hace falta ser demasiado estricto, pero organizar más o menos los horarios de las comidas y los bocadillos cada día puede marcar una gran diferencia. Cada niño es diferente, y algunos días la rutina puede variar. Lo importante es establecer un ritmo predecible para las comidas.
Preocuparte por el tamaño de tu hijo (si es muy pequeño o muy grande) o la forma en la que se alimenta (si come poco o demasiado) puede interferir en su alimentación y crecimiento. Esta guía compara los riesgos de controlar la dieta y el peso de tu hijo a corto plazo con los beneficios de priorizar su bienestar general.
Quizás quieras que tu hijo gane peso y le insistas en que coma más o que coma ciertos alimentos.
Tu hijo perderá la capacidad de regular la ingesta de alimentos. Comerá más de lo necesario para complacerte o evitar un castigo.
Se volverá selectivo para comer y desarrollará una mala actitud hacia la comida.
Lo que haces con buena intención puede terminar teniendo el efecto contrario. Si intentas que tu hijo coma más, terminará comiendo menos y rechazando los alimentos que le obligas a comer.
La hora de la comida terminará siendo un momento estresante, y tu hijo se portará mal en la mesa.
Tu hijo podría tener complicaciones con la comida y el peso cuando sea más grande.
Quizás quieras que tu hijo pierda peso y restrinjas algunos alimentos y la cantidad que come.
Tu hijo deseará más los alimentos que le restrinjas (comidas sabrosas, bocadillos y golosinas). Tendrá más apetito y terminará comiendo a escondidas y en exceso siempre que pueda.
Terminará perdiendo la capacidad para reconocer las señales de hambre o de saciedad.
Desarrollará actitudes y conductas negativas al comer, como ansiedad y estrés. Puede sentir que tiene algún problema.
Se sentirá privado de ciertas comidas y tendrá miedo de pasar hambre.
Tu hijo podría tener complicaciones con la comida y el peso cuando sea más grande.
La hora de la comida terminará siendo un momento estresante, y tu hijo se portará mal en la mesa.
Se volverá selectivo para comer y desarrollará una mala actitud hacia la comida.
Tú confías en que tu hijo crecerá a su propio ritmo y desarrollará el cuerpo adecuado.
Tu hijo espera con ganas la comida y se porta bien en la mesa.
Tu hijo confía en que lo dejarás comer lo que quiera y la cantidad que quiera de los alimentos que incluyes en la comida.
Tu hijo se siente seguro y bien consigo mismo.
Tu hijo se siente cómodo probando alimentos nuevos.
Tu hijo sabe reconocer las señales internas de hambre y de saciedad y confía en ellas.
Los niños nacen queriendo moverse. La actividad diaria los ayuda a descubrir y querer sus cuerpos, lo cual es importante para el crecimiento. El juego activo ayuda a desarrollar músculos y resistencia, fortalece los huesos y activa el metabolismo. Además, mejora habilidades importantes, como la velocidad, la agilidad, la fuerza, la coordinación y el equilibrio.
Tu tarea es ofrecer oportunidades para que tu hijo se mueva a diario de forma segura y sin presiones. Deja que se mantenga activo naturalmente. La teoría de la división de responsabilidades de Satter para la actividad física puede guiar este proceso, ya que fomenta el movimiento y el crecimiento.
Quita la televisión del dormitorio de tu hijo y limita el uso de pantallas.
Evitar todo tipo de pantallas.
Compartir programas de buena calidad durante menos de una hora.
Compartir programas de buena calidad durante un máximo de una hora.
Dormir lo suficiente es clave para el crecimiento de tu hijo. Cuando duerme, su cuerpo realiza muchas funciones importantes. A continuación, te explicamos los motivos:
(de 0 a 3 meses):
Entre 14 y 17 horas por día
(de 4 a 12 meses):
Entre 12 y 16 horas por día
(de 12 a 24 meses):
Entre 11 y 14 horas por día
(incluidas las siestas)
(de 3 a 5 años):
Entre 10 y 13 horas por día
(puede o no incluir las siestas)
Crea una rutina estable para la hora de dormir, que puede incluir bañarse, leer un cuento y relajarse antes de acostarse.
Intenta fijar horarios para las siestas y para dormir de noche. Esto ayuda a que el cuerpo de tu hijo reconozca cuándo es momento de dormir.
Apaga la televisión y otras pantallas al menos una hora antes de dormir, ya que pueden interferir al momento de conciliar el sueño.
No coloques ninguna televisión ni pantallas en el dormitorio de tu hijo.
Cuando los niños se estresan, sus cuerpos generan unas sustancias químicas especiales llamadas hormonas, que pueden afectar su funcionamiento y crecimiento. Demasiado estrés a veces puede impedir que crezcan como deberían.
El estrés puede hacer que a los niños les cueste dormir. Cuando no duermen lo suficiente, sus cuerpos podrían no generar suficientes hormonas de crecimiento que los ayuden a crecer.
El estrés puede generar cambios en la forma en que los niños se alimentan. Algunos no quieren comer cuando están estresados, así que no reciben los alimentos necesarios para crecer. Otros comen demasiado, lo que también causa problemas.
Haz que todas las piezas del rompecabezas del crecimiento de tu hijo encajen.
Acepta el cuerpo de tu hijo tal como es y enfócate en su bienestar general mientras crece.
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POSICIÓN ACOSTADA DE LADO
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POSICIÓN DE CUNA CRUZADA
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POSICIÓN DE FÚTBOL AMERICANO
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POSICIÓN DE CUNA
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POSICIÓN INCLINADA HACIA ATRÁS
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