Comer todos juntos en familia puede cambiarles la vida.
Hablemos de por qué las comidas en familia son grandiosas y de cómo puedes comenzar a implementarlas en tu hogar.
Las comidas en familia no son solo para comer; se trata de pasar tiempo juntos y fortalecer los vínculos.
Estos son algunos beneficios:
Los estudios demuestran que las familias que comen juntos todos los días suelen tener mejores hábitos de alimentación. Tener una rutina de comidas confiable ayuda a que tú y tus hijos lleguen con hambre a la hora de comer y se sientan satisfechos cuando terminan. Con comidas y bocadillos regulares, tú y tu familia tendrán más ganas de probar y disfrutar alimentos nuevos.
Compartir comidas puede hacer que tu familia se sienta más unida. Es un momento especial para conectar y demostrar interés por los demás.
Compartir comidas puede ser un momento relajante en medio de un día agitado. Además, cuando los niños saben cuándo es la siguiente comida, no la piden a cada rato y suelen estar de mejor humor, lo que significa menos berrinches. Además, tener horarios fijos ahorra tiempo y dinero.
Los niños que comen en familia se desempeñan mejor en la escuela y se llevan bien con los demás.
Las comidas son una forma de cuidarse a uno mismo, un momento para alimentarse. Comer en familia significa sentarse a la mesa todos juntos y compartir la misma comida. Los niños dependen de ti para que les brindes alimentos y bocadillos en horarios fijos. Puede parecer difícil empezar a comer en familia, ¡pero es más fácil de lo que piensas!
Estos son algunos consejos:
No tienes que hacerlo todo de una vez ni cenar en familia todas las noches. Quizás puedes comenzar con el “Martes de tacos” o el “Viernes de pizza”. Empieza haciéndolo una o dos noches por semana, y una vez que lo manejes bien, puedes agregar más poco a poco. Para obtener más información sobre comidas y bocadillos de mesa, haz clic a continuación:
La estructura es clave para que las comidas se conviertan en un hábito. Saber cuándo es momento de comer ayuda a todos a ser más pacientes cuando sientan hambre, a entusiasmarse con las comidas y a comer solo hasta sentirse satisfechos, porque saben que luego vendrá otra comida o bocadillo. Ofrece bocadillos de mesa en horarios fijos entre las comidas para que nadie llegue con demasiada hambre a la hora de comer:
La comida no tiene que ser sofisticada. El objetivo es comer juntos, no preparar una comida gourmet todas las noches. Las comidas simples como espaguetis, sándwiches o incluso sobras recalentadas también funcionan. Comienza utilizando los alimentos que todos ya comen y prefieren para preparar una comida en una hora y un lugar específicos. Cuando te parezca el momento, agrega ingredientes nuevos en cantidades pequeñas sin esperar que a todo el mundo le gusten o se los coman. Es importante que todos se sirvan la cantidad suficiente de los alimentos que les gustan para que puedan olvidarse de comer hasta la próxima comida o bocadillo.
Aparta los teléfonos y apaga el televisor.
Este es un momento para prestarse atención entre sí.
Haz que todos participen en la preparación de la comida. Los niños pueden ayudar a poner la mesa o lavar los vegetales. Involucrar a la familia permite que los niños aprendan sobre los alimentos, y es más probable que prueben las comidas que ellos mismos preparan.
Aprovecha la comida para hablar de tu día. Asegúrate de escuchar lo que todos tengan para decir. No discutas ni regañes a nadie. Deja que tu hijo decida qué y cuánto comer de lo que haya en la mesa, y acéptalo. Mientras más disfruten la comida, más la esperarán con ansias.
Al igual que aprender algo nuevo, convertir las comidas en un hábito lleva tiempo. Algunas noches serán más fáciles que otras. No te desanimes si las cosas no salen perfectas al principio. ¡Solo sigue intentándolo! Pronto se convertirá en una parte normal de la rutina de la familia con todos sus beneficios.
Definir una estructura es la clave para cuidar de ti y de tu hijo a través de la comida. Alimentarte a ti y tu familia de manera constante permite que todos estén tranquilos y seguros a la hora de comer.
Concéntrate en preparar la comida y deja que tu hijo coma sin ningún tipo de presión. Sabes que lo estás haciendo bien cuando tu hijo espera con gusto las comidas, se porta bien mientras come y puede elegir con alegría los alimentos que preparas.
Para que puedas mantener tu compromiso con las comidas diarias, es importante que disfrutes planificar, preparar y comer la comida. Mantente a cargo del horario, el lugar y el menú, y luego COMPARTE la comida con tu hijo, en vez de solo darle de comer.
Al dedicarle tiempo a comer en familia, ahorras dinero, te alimentas mejor y fortaleces los vínculos familiares.
Bueno, padres, hablemos del postre: esas delicias que solemos usar como premio o para convencer a nuestros hijos de hacer algo.
Esto es lo que dice la investigación sobre el uso de los postres con esa finalidad:
Al igual que con otros dulces, prohibir el postre puede hacer que los niños lo deseen aún más. Pueden pensar que es algo muy especial que no pueden tener, lo que podría hacer que lo coman a escondidas o en grandes cantidades cuando tengan la oportunidad. También puede hacer que se sientan mal o se estresen con la comida.
La investigación sugiere que es mejor ofrecer el postre sin darle mucha importancia. Es posible que los niños no lo vean como algo especial si se lo incluye en la comida. Pueden aprender a comer un poco y sentirse satisfechos, en lugar de sentir la necesidad de comer lo más posible porque es algo especial.
Usar el postre como soborno (“Si comes tus vegetales, tendrás postre”) genera lo siguiente:
Usar el postre como castigo (“No ordenaste tu cuarto, así que no hay postre”) genera lo siguiente:
La investigación sugiere que hagas lo siguiente:
Ofrecer el postre sin condiciones y enfocarse en el equilibrio de todos los alimentos es la mejor opción.
Está bien esperar un buen comportamiento durante las comidas.
Cuando no nos distraen los malos modales en la mesa, podemos disfrutar mejor la comida y la compañía de quienes están allí. Enséñale a tu hijo los modales en la mesa tan pronto como pueda empezar a comer solo. Los niños se sienten más seguros cuando conocen los buenos modales y los ponen en práctica.
Haz clic en este enlace para ver consejos sobre cómo dejar a todos satisfechos:
Padres, hablemos de cómo podemos ayudar a sus hijos a sentirse satisfechos y contentos con los bocadillos. Sabemos que puede ser difícil cuando los niños los piden todo el tiempo. Planificar bocadillos de mesa es una forma simple de ayudar.
Los bocadillos de mesa consisten en planificar una hora y un lugar para que tu hijo se siente y coma un bocadillo.
No se trata de agarrar comida mientras corre de un lado a otro. Son minicomidas, no solo dulces.
Cuando los niños saben el horario del próximo bocadillo, no lo piden todo el tiempo.
Sentarse los ayuda a comer más despacio, prestar atención y disfrutar la comida.
Planificar los bocadillos ayuda a que los niños se sientan satisfechos y no tengan tanta hambre entre las comidas.
Es un momento en el que puedes conectar con tu hijo mientras comen.
Fija un horario para los bocadillos todos los días. Prográmalos entre las comidas para que tu hijo pueda volver a tener hambre antes de la siguiente comida. Evita la costumbre de comer a las corridas o mientras se realizan otras actividades.
Siempre ten un lugar para sentarte y disfrutar los bocadillos. Esto ayuda a que los niños se enfoquen en comer. Comer mientras uno está en movimiento implica un riesgo de asfixia.
Usa platos con colores o corta la comida en formas divertidas. Deja que tu hijo te ayude a preparar los bocadillos.
Si puedes, siéntate y comparte el bocadillo con tu hijo. Come todo lo que quieras y deja que tu hijo haga lo mismo.
Nada de televisión ni teléfonos mientras comen. Solo coman y charlen.
Inicia la rutina de noche con un bocadillo de mesa, incluso si tu hijo ha comido muy poco en la cena.
Un buen bocadillo combina 2 o 3 alimentos que ayudan a los niños a sentirse satisfechos y obtener energía.
Frutas y verduras: aportan muchas vitaminas y están llenas de nutrientes.
Granos integrales: como las galletas saladas integrales, la granola o un muffin pequeño. Estos aportan energía de larga duración.
Rebanadas de manzana con mantequilla de cacahuate
FRUTA + PROTEÍNA
Zanahorias rebanadas con humus
Yogur con frutos rojos
PROTEÍNA + FRUTA
Galletas saladas integrales con queso
GRANOS + PROTEÍNA
Hablemos de la “comida chatarra”, ya sabes, esa que tiene mucha grasa y azúcar, como las papas fritas, galletas y refrescos. Quizás te preguntes qué dice la investigación acerca de cuándo y en qué cantidad deberían consumirla los niños.
Aquí está la explicación en términos simples:
Hace que estas comidas se vuelvan normales: Cuando las “golosinas” no tienen mucha importancia ni están prohibidas, los niños podrían no obsesionarse tanto con ellas. Pueden aprender que solo son una de muchas comidas que podemos comer.
Entonces, en vez de prohibir la “comida chatarra”, la investigación sugiere que podría ser más útil ofrecer pequeñas cantidades de vez en cuando como parte de una comida o bocadillo. Esto puede ayudar a que los niños aprendan a tener una buena relación con todo tipo de comida, sin sentir que algunas son muy especiales o están prohibidas.
Los bocadillos no tienen que ser sofisticados. Solo elige algo que ya tengas.
Puede que a los niños les lleve un tiempo acostumbrarse a los bocadillos de mesa. ¡Sigue intentándolo!
Dejar que los niños participen de la preparación y planificación de los bocadillos les permite aprender sobre los alimentos y sentir curiosidad por comerlos. Además, prepararse para sentarse a comer juntos les ayuda a pasar su atención del juego a la mesa.
Con bocadillos de mesa planificados, puedes ayudar a tus hijos a sentirse bien, comer sano y estar contentos todo el día.
No olvides las herramientas útiles que tienes a tu alcance para respaldar tus esfuerzos durante las comidas y los bocadillos de mesa.
Sabemos que alimentar bien a tu familia puede ser difícil cuando no hay mucho dinero. Pero no te preocupes, estamos aquí para ayudarte. Esta guía incluye consejos fáciles para planificar, hacer las compras y preparar recetas deliciosas que no cuesten una fortuna y que te ayuden a mantenerte en el buen camino con comidas y bocadillos de mesa confiables y constantes.
La planificación es clave para ahorrar dinero y comer sano. A continuación, te explicamos cómo hacerlo:
LUNES
Espagueti
Pasta, tomates enlatados y carne molida (opcional)
MARTES
Burritos de frijoles
Tortillas, frijoles enlatados y queso
MIÉRCOLES
Sopa de pollo
Pollo, zanahoria, apio y caldo
JUEVES
Panqueques
Mezcla para panqueques, huevos y leche
VIERNES
Pizza
Masa de pizza/masa precocida/tortillas/pan francés/bagel común, salsa de tomate, queso e ingredientes para colocar sobre la pizza
Como padre o madre, la vida puede dar giros inesperados y desviarte de tu plan del día o de varios días. Sé amable contigo mismo y vuelve a empezar cuando las cosas se calmen. Recuerda que lo importante es sentarse juntos a la mesa y compartir la misma comida, sin importar cuál sea ni de dónde venga.
La planificación no tiene como objetivo complicar las comidas, sino reforzar la estructura. Haz que te resulte útil y mantenla simple. Si no la disfrutas, no la seguirás. No te dejes llevar pensando que debes incluir ciertos alimentos para que la comida sea “saludable”.
Hacer las compras puede ser caro, pero estos consejos pueden ayudar a que tu dinero para la comida rinda más:
LOS VIAJES IMPROVISADOS A LA TIENDA TE COSTARÁN TIEMPO VALIOSO Y DINERO.
TEN EN CUENTA ESTAS ESTRATEGIAS DE COMPRA:
Productos que se conservan por mucho tiempo, como alimentos congelados, enlatados, embotellados y secos, así como artículos de papel y de limpieza.
Productos que se conservan por poco tiempo, como frutas y vegetales, lácteos y carnes para consumir esa semana.
Leche
Pan
Bananas
Cocinar en casa suele ser más barato que comer afuera. Ahorra tiempo y asegúrate de que haya suficiente comida para todos con estas ideas simples:
Deja que los niños ayuden con tareas simples, como lavar los vegetales o preparar la mesa.
Este tipo de comidas son fáciles de preparar y limpiar. Piensa en sopas, guisos y cazuelas.
Prepara comida de más para que queden sobras. ¡Puedes almorzarlas al día siguiente!
En lugar de cortes de carne caros, usa carne molida, muslos de pollo o frijoles.
Usa vegetales precortados, congelados y enlatados, salsas listas, granos precocidos y sobres de mezcla de especias.
Obtén ideas para preparar comidas con los ingredientes que ya tienes a mano.
¡Comer bien no tiene por qué ser caro ni complicado! Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia. Pide ayuda si la necesitas. Existen recursos disponibles en tu comunidad.
Esperamos que estos consejos te ayuden a ti y a tu familia a disfrutar de comidas económicas y completas para todos.
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POSICIÓN ACOSTADA DE LADO
Esta posición es útil en los siguientes casos:
POSICIÓN DE CUNA CRUZADA
Esta posición es útil en los siguientes casos:
POSICIÓN DE FÚTBOL AMERICANO
Esta posición es útil en los siguientes casos:
POSICIÓN DE CUNA
Esta posición es útil en los siguientes casos:
POSICIÓN INCLINADA HACIA ATRÁS
Esta posición es útil en los siguientes casos: